03/04/2007 E.S.
La flaca inteligencia del presidente Matas
La adquisición por parte de Jaume Matas de un palacete valorado en cinco millones de euros –cuando su renta anual disponible es de 70.000- conduce sólo a dos conclusiones plausibles. O Matas es un presidente de amplia manga ancha para las irregularidades o los chanchullos o su inteligencia tiende a ser más bien escasa. Este hombre ha cometido un grave desatino.
Situémonos en la segunda hipótesis. ¿Por qué puede parecer un político de inteligencia flaca? Porque -siendo como es presidente del Govern balear- él debería haber previsto la oleada de sospechas que ha suscitado la compra de su palacete. De hecho, hace tiempo ya que tan ostentosa exhibición de dinero venía comentándose en las Baleares. El palacete de Matas ha estado presente en casi todas las comidillas políticas de las Islas a lo largo de los últimos tiempos.
Pelos y detalles
Aun estando limpio de polvo y paja y siendo capaz de demostrar que los cinco millones de euros han sido abonados por él de modo irreprochable -lo que no debe ser descartado a priori, por supuesto-, a estas horas ya debería haber explicado, con todo género de pelos y detalles, por qué vincular irregularidades, tráfico de favores o corrupción pura y dura a esta operación constituiría una falsedad o una calumnia.
Siglo XVI, 700 metros cuadrados
Aun así, el presidente autonómico de las Islas Baleares, y líder del PP en esa Comunidad, tendría que haber reparado con antelación que los gastos suntuosos -y un palacete del siglo XVI que supera los 700 metros cuadrados es más que suntuoso por razones obvias- suelen provocar reacciones negativas en la ciudadanía. Crean, como mínimo, un foso o una barrera casi infranqueable entre el afortunado político y sus conciudadanos, la mayoría de los cuales no son precisamente multimillonarios.
Ninguna tarea cautelar
Pues bien, no parece que Matas haya tomado en consideración ninguna de estas tareas cautelares. Además, su affaire se agiganta enormemente –siempre de modo negativo para él y para su partido-, si se tiene en cuenta que las Baleares padecen, con fuerza parecida a la de Marbella, la irrupción expansiva del virus de la corrupción urbanística. El caso Andratx –entre otros- ha ocupado durante semanas las primeras páginas de numerosos periódicos baleares y del conjunto de España, así como ha sido mediáticamente potenciado a través de radios, televisiones e Internet. Matas, por cierto, ha salido muy mal parado de las primeras acometidas del caso.
Entre agrias polémicas
Matas ni siquiera se ha percatado de que su palacete, que fue edificado hace unos cuatro siglos, ahora reaparece entre agrias polémicas, a menos de dos meses de las elecciones municipales y autonómicas. O sea, que la campaña de las autonómicas baleares incorporará como argumento estrella para la oposición su nueva y grandilocuente vivienda. La capacidad de Matas para no estar en el sitio oportuno en el momento adecuado no es de ahora. En él es un mal crónico. Lo demostró de sobras cuando el Prestige. A la sazón él era ministro de Medio Ambiente en el Gobierno de su amigo Aznar.
Mira por dónde
Tampoco recuerda o no ha querido recordar que su antecesor conservador en el cargo, Gabriel Cañellas –después del fugaz mandato de Cristòfol Soler-, tuvo que abandonar la presidencia balear acusado de corrupción, entre otros asuntos por el del túnel de Sóller. Fue Cañellas, protector y mentor de Matas, aunque éste le traicionara más tarde. “Matas carece de escrúpulos y de frenos morales cuando se trata de intentar apuntalar su posición”, sostenía el 9 de marzo pasado el diario digital Mallorca Confidencial.
Prescripción del delito
Cañellas consiguió ser absuelto judicialmente no porque pudiera probar su inocencia, sino, mira por dónde, por significativa prescripción del delito. ¿Otro regalo de la justicia al PP? La justicia empieza a tener mucho trabajo con la derecha. Emerge la mierda pepera a borbotones, imparable, vinculada a constructoras, comisionistas y actuaciones urbanísticas salvajes. ¿Por qué don Mariano no monta una manifestación de protesta? A su lado, agarrado a la pancarta, Matas. El lema, ambicioso: ¡Queremos más!
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